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lunes, 28 de marzo de 2016

Peras y manzanas



Por: Junior Jesús Aguirre Gorgona

Reza un dicho popular que no se deben de confundir peras con manzanas, la comparación es sencilla, no hay que mezclar temas por más tentador y parecido que nos parezca, y mucho menos generalizar. Pese a esto, el señor Victor Hurtado Oviedo no acató dicha recomendación. Sino que fue más allá proponiendo una especie de "hibridización" de peras y manzanas, algo así como una suerte de manipulación genética para crear una “man-pera".

Con más buenas intenciones que con ideas claras, don Victor escribe en su artículo titulado “La Solución es un Israel Laico" las razones por las cuales la mesa de negociaciones está cerrada y desde su perspectiva una solución a dicha problemática. Hay que ser claro y tajante en este punto, Israel no es el problema, un Estado binacional tampoco es la solución, y -lo que es peor e indignante- una “Solución Final” para los palestinos tampoco lo es, estos tres puntos son los que defiende y propone el señor a lo largo de su escrito.

Primeramente señala que el conflicto Palestino-Israelí se encuentra total y completamente muerto, algo que no es del todo cierto, si bien las negociaciones se encuentran en un punto gélido, Israel, en la persona de Benjamín Netanyahu ha sido claro en que están esperando a la representación Palestina para continuar negociando. Si las conversaciones no han seguido desde el 2013 es por la insistencia de Hamas al seguir lanzando misiles, construyendo túneles y adoctrinado palestinos para que apuñalen judíos. ¿Cómo se puede negociar cuando el “líder" palestino no condena a los terroristas sino que los convierte en héroes nacionales?

Históricamente los palestinos (representados por sus políticos) han tirado por la borda una, y otra, y otra vez cada propuesta puesta sobre la mesa; quizá la mayor oportunidad de paz, el “Plan Clinton” de partición, fue descartado por Arafat después de años de negociación, fiel a su doble discurso en medio de las negociaciones en Oslo se atrevió a esbozar desde Al Quds “Le haremos la vida insoportable a los judíos mediante la guerra psicológica y la explosión de la población”. Si bien es cierto la parte israelí del conflicto ha sido tajante en sus condiciones, este plan establecía incluso la partición de Jerusalén y un éxodo total de los asentamientos en Cisjordania algo impensable con líderes mas belicistas de Israel como Dayan, pero que Yitsjak Rabin estuvo dispuesto a realizar. Arafat, fiel a su estilo de rechazar y no proponer (algo que Abbas emula muy bien) tiró por la borda el plan y decidió seguir "luchando por la liberación de Palestina" algo que económicamente le resulta más factible. Madrid, Oslo, Camp David y demás cumbres de paz con iniciativa israelí y respaldo internacional han sido rechazadas por la diplomacia palestina, y lo que es peor ¡sin propuesta alguna!

Abbas, al igual que en su momento Arafat, saben que firmar un tratado de paz significaría una traición total y una muerte segura a manos de los terroristas de Hamas, mientras sean capaces de mantener el Status Quo, Abbas seguirá siendo el hombre fuerte de Cisjordania y la paz no llegará.

¿Es realmente Israel el problema cuando las dos masas territoriales palestinas no se ponente de acuerdo y existe una clara línea de separación entre Cisjordania y Gaza? ¿Es Israel el problema siendo el único país en el Medio Oriente donde cristianos, judíos y musulmanes conviven y hasta tienen nacionalidad israelí? No, el problema no es Israel, el problema son los dirigentes palestinos -si se puede llamar así a una organización terrorista- que dicen no, no y no; no paz, no negociaciones y no reconocimiento; Tierras por paz o paz por tierras. 

En segundo lugar la fusión de territorios en un solo Estado (las peras y manzanas)  representa la más quijotesca ocurrencia de don Victor, aunque no ha sido el único: líderes sionistas durante el Siglo XX antes de las resoluciones de la ONU en cuanto a la partición y las fronteras del 67, como Yehudá Magnes, Gershon Sholem, entre otros, proponían un único Estado pero este sería de carácter binacional, algo que posteriormente fue descartado por la inviabilidad de dicha ocurrencia.

Es preciso recordar que los sectarismo en el Medio Oriente ni siquiera logran que las mismas dirigencias palestinas (Hamas y Abbas) que se supone luchan por un mismo objetivo logren ponerse de acuerdo, las polarizaciones chií y suní son otro claro impedimento que no permitirá llegar a un acuerdo concreto entre pares, y si a esto sumamos la psicología colectiva, los mitos nacionales y la percepción de la totalidad del mundo árabe que mira como un cuerpo extraño al pueblo judío en un Medio Oriente musulmán y homogéneo, dicha propuesta se vuelve hasta risible. No, Israel no es el problema, la religión tampoco lo es, el problema es, como hemos visto, Hamas y Abbas.

Y por último, alguien que dentro de sus ideas siquiera considere que una de las posibles soluciones al conflicto sea "matar a los palestinos" espero nunca esté sentado en una mesa de diálogo y sus ideas nunca sean escuchadas por el bien de los palestinos y los judíos.


*Profesor Estudios Sociales y Educación Cívica

domingo, 27 de marzo de 2016

El Judaísmo no es el problema



Por: Bryan Acuña Obando.

En respuesta al artículo “La solución es un Israel laico”, del Señor Víctor Hurtado Oviedo, quisiera comenzar diciendo que la religión no es un problema para adquirir la nacionalidad israelí, de hecho los hay musulmanes, cristianos, drusos, judíos, todos israelíes con los mismos derechos, más no así con las mismas obligaciones, ya que al menos los musulmanes no tienen obligación de hacer servicio militar para no ponerlos en una encrucijada con sus familiares y vecinos.

También quisiera indicarle al señor Hurtado que además de las negociaciones de Camp David del año 2000 que fueron interrumpidas abruptamente por el Rais Yasser Arafat para lanzar la Segunda Intifada, hubo un plan de partición propuesto por Ehud Olmert, rechazado por Abu Mazen en el año 2008.

Comienzo con la pregunta, será la propuesta de un Estado Binacional Laico la solución? Ciertamente quien plantee esta idea desconoce las diferencias ideológicas entre clanes palestinos para poder llegar a un acuerdo sobre negociar o no con Israel. Cuando se decidió realizar el Plan de Partición a finales de los años 40, se había planteado la idea de un único Estado para ambos pueblos, pero por los roces existentes la solución no era factible y por eso se plantea dividir la zona, 68 años después replantear esta idea puede estar basada en buenas intenciones, pero las circunstancias de ambas poblaciones no lo hace factible.

Por ejemplo, cómo resolver el patrocinio económico de Irán o Qatar a las agrupaciones islamistas de Gaza para mantener el “Estatus Quo” de conflicto contra Israel. O las disputas entre clanes palestinos para determinar la administración del poder, además de los sistemas educativos palestinos principalmente en el enclave costero, patrocinados hasta por la UNRWA donde se adoctrina para asesinar israelíes.

La Resolución 181 de 1947 que dividía el territorio de la restante Palestina administrada por los Británicos para otorgar el Hogar Nacional Judío (Propuesto en la Declaración Balfour y ratificado en la Conferencia de San Remo), lo cual es una definición política no religiosa y en la Declaratoria de Independencia garantiza el acceso a los judíos de todo el mundo que quieran adquirir la nacionalidad israelí (lo que no es automático sino que pasa por supervisión de la oficina de absorción) sin privar de los derechos a las otras minorías nacionales.

Las leyes de Israel no se basan en el Talmud sino en las normas básicas establecidas al fundarse el Estado y luego por leyes complementarias dictadas por el parlamento que es Unicameral, que lo compone grupos nacionales. Muchas leyes posteriores fueron establecidas por jurisprudencia (al estilo del “common law” anglosajón), combinado en parte con el sistema continental francés, por medio del Derecho Turco Otomano vigente por 400 años que protegía minorías poblacionales. Esto hace normas más flexibles que otras y aún sin existir una constitución escrita, las leyes dictadas por la kneset cumplen con ese rol y balancea posiciones entre religiosos y laicos.

Hay jueces y juzgados para todos los temas, por ejemplo, los temas religiosos competen a las cortes religiosas de cada línea. En esto ejemplifico que hay un cuerpo de jueces musulmanes encargados de aplicar la norma islámica (sharia) siempre y cuando esta norma no viole las normas básicas del Estado ni las establecidas por el Parlamento. Pero también hay jueces de familia, cortes de distrito, cortes laborales, etc. Las cuales atienden solicitudes de todos los ciudadanos israelíes sin discriminación alguna. Además, ciudadanos palestinos han acudido a cortes israelíes que han fallado a su favor en reiteradas oportunidades.

La religión no es un problema en Israel, la mayor parte de la población se declara laica o de posiciones religiosas conservadoras en cuanto a los dogmas religiosos y hay libertad de culto en el país, basta con estar en Jerusalén a ciertas horas del día donde se pueden escuchar a los muezzins musulmanes llamando al rezo desde los minaretes, los viacrucis realizados por la Vía Dolorosa y los rezos en el Muro Occidental para darse cuenta que la religión al menos en Israel no es un problema.

El judaísmo además tiene un componente más allá de la religión y es del vínculo con la tierra ancestral, de costumbres, tradiciones y de historia que enriquecen más allá de tener una misma fe en común, es un modo de vida que sobrepasa el aspecto espiritual y lo fortalece al mismo tiempo.

Definitivamente que no es la religión en Israel el problema, quizás sí lo sea entre palestinos, donde los islamistas que gobiernan Gaza o que se abren paso de vez en cuando en la Margen Occidental, no desean renunciar a la “Tierra Santa Islámica” que ha sido contaminada por infieles dhimmis judíos que la tienen bajo su poder en algo que consideran una afrenta. Quizás en esos lugares su planteamiento sea una excelente iniciativa, restando poder a los religiosos islamistas y fortaleciendo a los moderados laicos para sentarse seriamente a proponer un acuerdo definitivo, basado en Dos Estados para dos pueblos.


El que Israel sea el único Estado Judío en el mundo (en contra peso a la cantidad de Estados de otras confesiones), es un problema solo para quienes consideran que los judíos no tienen un derecho de autodeterminación en una tierra que consideran su Estado, más si este garantiza a sus ciudadanos no judíos derechos plenos, si la posición fácil es desmantelar el único por ser Judío en el mundo, insisto en que de nuevo no se ha comprendido el trasfondo del conflicto y le hace el juego a los que hacen la agenda de los radicales.


*Bryan Acuña es Licenciado en Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de las Américas, especializado en la temática de Oriente Medio.

lunes, 5 de octubre de 2015

Invisibilizar a las víctimas y culparlas de su (m)suerte


Por Eliecer Feinzaig.

Hoy escribo con el corazón hecho trizas. En dos atentados terroristas ocurridos en los últimos 5 días, 4 niños israelíes quedaron huérfanos de padre y madre, y otros 8 niños quedaron huérfanos de padre. Con pena reconozco que inicialmente la noticia no me llamó mucho la atención. Algo hay, entre lo predeciblemente repetitivo de este tipo de noticia, y el que usualmente sean relegadas a los espacios que casi nadie lee de los diarios, que ha terminado por adormecerme la conciencia. Pido perdón, mil veces perdón, a las víctimas y a quienes les sobreviven.
Esta vez, sin embargo, fue la misma noticia escondida en una columna oscurecida del periódico la que me sacó de la modorra. En el pasado, atentados similares habían sido ignorados por completo por la prensa nacional, pero una vez que el Estado de Israel tomaba decisiones y actuaba contra los terroristas y sus patrocinadores, podíamos estar seguros del titular a 6 columnas: Israel mata a dos palestinos en acción de represalia. Y a veces, sin siquiera hacer el “favor” de mencionar que era una reacción a un atentado previo. ¿Para qué?
Los diarios costarricenses tienden a dar poca importancia a los eventos internacionales, lo cual se refleja en la ausencia de contenido generado localmente, tal como análisis e interpretación de los eventos. Las noticias que nos presentan son lo que en el gremio periodístico se conoce como “enlatados”: reproducción de textos recibidos de las agencias internacionales de noticias. Nadie cuestiona la veracidad de la noticia ni la agenda oculta detrás de la forma de presentarla; si lo dice EFE, AFP, Reuters o AP, debe de ser la verdad revelada.
Terrorista palestino mata a dos personas en Jerusalén. Nadie sabe quiénes son las víctimas, según AFP.
En este caso, La Nación decidió reproducir un cable de la Agence France Presse (AFP). El titular, que sospecho fue puesto en la redacción de Llorente, decía: “Palestino asesina a dos personas”. Sospecho de la autoría local de ese titular, por cuanto nadie en la AFP hubiera cometido la novatada de llamar “personas” a un par “sales juifs”.
El titular duele, sin embargo, por lo que no dice. Usualmente las víctimas del terrorismo son identificadas por su origen nacional o religioso. Estado Islámico decapita a 27 yazidíes. Colono israelí lanza bomba incendiaria contra familia palestina. Boko Haram secuestra a 200 niñas cristianas. Nunca las víctimas son “solo” personas, excepto cuando se las pretende invisibilizar. Y en el conflicto del Medio Oriente, de unos años para acá, las víctimas judías no cuentan.
La pretensión de invisibilizar a las víctimas es confirmada en el texto de la noticia. “La identidad y la nacionalidad de las víctimas no se precisaron”, nos dice el vagabundo redactor de esa nota, que no se tomó la molestia de averiguarlo. ¿Quiénes iban a ser las víctimas de un ataque terrorista cometido en Jerusalén y reivindicado inmediatamente por la Yihad Islámica? Le aseguro que no eran pigmeos congoleses de paso por el casco antiguo de Jerusalén.
La sal en la herida la puso el cable de la agencia española EFE, que escogieron reproducir el Diario Extra y crhoy .com. Este no incurre en el crimen de ocultar la identidad de las víctimas. Comete uno peor: culpar a las víctimas de su suerte.
Este bebé es un extremista judío que merecía ser atacado por sus actividades antipalestinas, según la agencia noticiosa española EFE.
La Extra lo titula, correctamente, “Dos israelíes muertos y tres heridos en ataque palestino” (http://bit.ly/1FOvzFl), mientras que crhoy .com lo titula de manera un tanto menos sensacionalista, “Dos israelíes muertos en un ataque palestino en Jerusalén” (http://bit.ly/1L0K1GV). Todo bien hasta aquí. Pero luego nos tratan de dar un poco de contexto y explicar quiénes eran las víctimas: “Las visitas de extremistas judíos que tratan de rezar en el lugar (en el que está vetado el rezo no islámico) y los ataques de los palestinos que intentan impedir su presencia han provocado en las últimas semanas un aumento de tensión.” Aquí confundieron papas con chayotes, y no se trata de un error inocente.
Los judíos tenemos un único lugar sagrado en el mundo, y es donde en el pasado estuvo el Gran Templo de Jerusalén. El Templo fue destruido durante la invasión romana, en el año 70 de la era común. En el año 710, es decir, 640 años más tarde, es construida en el mismo sitio la mezquita de al-Aqsa (http://bit.ly/1Ld0lrE), literalmente “la más lejana”, tercera en importancia para el Islam, luego de las de Meca y Medina.
Desde entonces, los judíos rezamos en lo único que queda en pie del antiguo Templo, el llamado Muro de los Lamentos. Este ni siquiera es una pared del Templo, sino un muro de contención de la explanada donde antes se erigía el Templo de Salomón, y donde ahora está la mezquita. A pesar de la importancia para la fe judía de la explanada del Templo, las autoridades religiosas musulmanas prohíben a los judíos rezar allí. Note, estimado lector, que no obstante estar Jerusalén bajo dominio israelí, los sitios sagrados del Islam están bajo control de las autoridades de esa religión.
La cercanía entre el Muro de los Lamentos y la explanada de la mezquita siempre ha sido fuente de tensión y problemas. Pero nunca ha estado vedado a los judíos rezar en nuestro Kotel. Una de las víctimas mortales del ataque del sábado, el segundo de la semana, se dirigía a rezar en el Muro de los Lamentos; el otro vivía en el vecindario y salió a tratar de ayudar a la primera víctima. Difícilmente podríamos considerar una amenaza para los palestinos a una pareja con un niño de dos años – el padre fue asesinado, la madre está conectada a un respirador en el hospital de Hadassa, y el bebé fue acuchillado en una pierna pero está fuera de peligro – o a un rabino, director de una escuela religiosa, y padre de 7 niños. No se trata de extremistas, a menos de que ser una persona de fe sea considerado un acto extremo en esta sociedad tan corrompida, ni tampoco estaban visitando la explanada “prohibida”. Ni siquiera estaban en el Muro de los Lamentos, lamentablemente tan cercano al acceso a la explanada. No, ellos simplemente caminaban hacia el Kotel por las sinuosas calles de la Jerusalén antigua.
A fin de cuentas, no sé qué causa mayor indignación entre el vulgar intento por borrar la identidad de las víctimas – Dios libre alguien pueda sentir compasión por unos cuantos judíos muertos –, y el asqueroso intento por culparlos de su suerte. Mi corazón hoy late herido e impotente, pero me voy a dormir con la certeza de que cuando Israel tome represalia – el terrorismo no se premia poniéndole la otra mejilla – a nadie le va a quedar la menor duda acerca de la identidad de víctimas y, sobre todo, victimarios. Porque si un árabe mata a un judío, nada pasa. Pero si un judío mata a un árabe, bien sea éste el más grande terrorista, eso sí enciende las hipócritas pasiones de Occidente.
Mientras tanto, concluyo concediéndole una pequeña victoria al terrorismo islámico. A mi hija que está allá le ruego: mi amor, por favor no vayas más a la “Ir Haatiká” – la ciudad antigua de Jerusalén.